3 de noviembre de 2016

UN ARMARIO PARA LOS JUGUETES

Parece mentira que, con tan sólo 9 meses, mi enana pueda tener tantos juguetes siempre de por medio. El comedor de mi casa se ha convertido en un campo de minas que pitan, hacen música y ruedan y conforme más se mueve la niña, ahora ya gatea como toda una profesional, el desorden se va extendiendo al pasillo, a mi habitación, a la suya, al baño... Vamos, que no queda estancia que se libre. Así que hay que poner algo de solución al tema, dentro de lo posible.

Hace muchísimo tiempo que teníamos un armario de reciclaje, a pleno rendimiento, pero con la llegada de nuestra hija y las "remodelaciones" en la casa ya no teníamos espacio para seguir manteniéndolo en su sitio y decidimos quitarlo y tirarlo o regalarlo. Pero, cuando estaba a punto de desmantelarlo, se me encendió la bombilla y, mientras evitaba caerme al pisar un patito de goma, decidí que ¿y si lo tuneaba y le daba un nuevo uso?



Para empezar, limpiar bien, bien, bien, bien el armario. Unos buenos fregoteos con lejía fueron suficientes, jejeje!!! Ya que por muy limpio que intentes mantener estas cosas siempre tiene algo, al fin y al cabo es para poner basura... Y ahora que está limpito, ¿empezamos?

MATERIALES
Armario para reciclaje
Pintura a la tiza blanco y rosa antiguo
Cera de acabado para mueble
Cola blanca
Pinceles, rodillo...
Imágenes en papel para decorar


Empezamos pintando los cajones o cubos. Como tenían unas asitas se las quité, no me parecían prácticas para el nuevo uso que le iba a dar. 


La primera capa se la di en blanco, no quería que se me vieran los colores bajo el rosa, ya que los originales son muy "potentes" y no me fie de hacerlo directamente con el color final. Y sobre el blanco, pues eso, el rosa. No es que sea uno de mis colores favoritos, por no decir que el rosa no me gusta nada, pero este en particular me gustó bastante y como es para la niña...


El resto de la estructura del armario también lo pinté en blanco. Gracias a las esquinitas, curvas y de más historias me costó más de una capa que me quedara decente y eso que solo lo pinté por fuera. Ahora que estoy escribiendo el post me doy cuenta de que no tengo ninguna foto de este paso, que despiste.


Armario pintadito del todo, toca poner las imágenes, pero de todo lo que encuentro no me convence nada. Cuando ya estaba a punto de ponerme a dibujar yo sobre los cajones (no soy nada, nada buena dibujante), casualidades de la vida, nos hicieron un regalo para la peque, que venía envuelto en un bonito papel de regalo de las tiendas de Tuc Tuc. ¡¡¡AAAAAAAAHHHHHHH!!! Ángeles que cantan a coro y cielos que se abren para que salga el sol. Ya he encontrado la decoración para los cajones del armario.


Los dibujitos de la bolsa me encantaron desde que los vi y, una vez recortados y seleccionados para este proyecto, incluso me han sobrado algunas piezas para el futuro. Con un pincel no muy grueso pasé cola blanca por la parte trasera de los dibujos y los pegué en los cajones. Para asegurarme de que las puntas no se despegaran al secarse también les pasé cola por la parte de delante.


Y para un buen final del trabajo una manita de cera de acabado para muebles. Nunca antes había utilizado esta cera, ni ninguna otra, y la verdad es que va estupendamente, con una manita ya lo tienes listo... a no ser que venga tu gateadora favorita y ponga la mano sobre lo que acabas de pintar y miles de pensamientos te vengan de golpe a la cabeza como "¿Quéeeee? Si ayer no llegaba aquí", o "Se ha pringado toda la mano, que no se la meta en la boca, que no se la meta en la boca..." y finalmente "Ahora a repasar lo que ya tenía terminado". Pero bueno, anécdotas a un lado, el producto me ha gustado mucho.


Aquí tenéis algunas fotos del resultado final. Lo lamento por las fotos, la calidad es pésima, tirando a patética, pero mis ángeles no se ponen de acuerdo o están de resaca y en cada post me tiene que fallar algo, en esta ocasión la cámara de fotos. Que le vamos a hacer...




Puede que ya no recicle como antes, al quitar el armario es más difícil hacerlo, y os aseguro que mi conciencia más ecologista me remuerde, pero también opino que he colaborado, un poquito, reutilizando este objeto. De otra manera habría acabado en la basura y, posiblemente, habría sido el tesoro de otro, jeje!!

A parte, necesito colaborar con el orden en mi casa que, quién me iba a decir a mí, lo echo en falta (y eso que no soy la persona más ordenada del mundo).


Un ejemplo más de que es posible dar otra oportunidad a cualquier objeto, tan solo hace falta dar un par de vueltas a la cabeza y, en mi caso, no escuchar los consejos de tu marido que te repite una y otra vez la cantinela de "otro trasto más por en medio, tíralo y terminamos antes" ;-)

Compartamos y disfrutemos juntos.





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